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Fraudes financieros obligan a las empresas a adoptar sistemas cibernéticos avanzados

En febrero de 2024, un estudio publicado por de LexisNexis Risk Solutions reveló cómo el fraude afecta a la productividad empresarial en la región. De esta forma, se reveló, en América Latina el 60% de las organizaciones de los encuestados informaron un aumento del 5% o más en los fraudes durante los últimos 12 meses y, con el uso de tecnologías como los códigos QR y la identidad sintética se le agrega una nueva complejidad a los tipos tradicionales de fraude.

Debido al avance de la ciberdelincuencia, las empresas tienen costos operativos debido a dicho problema. En ese sentido, las empresas destinan una parte significativa de su presupuesto a la implementación de medidas de prevención y detección de fraudes, este gasto incluye:

  • Adquisición de tecnologías avanzadas.
  • Contratación de personal especializado.
  • Formación continua de los empleados en prácticas de seguridad.

Estos recursos, que podrían ser utilizados para actividades más productivas y estratégicas, son desviados a la gestión de un problema que, aunque es necesario abordar, no contribuye directamente al crecimiento del negocio. Por ello, el dinero invertido en la investigación de transacciones fraudulentas por parte de las empresas tienen un costo operativo de 3.3 y 4.8 veces el real.

Asimismo, el 83% de los ejecutivos entrevistados informaron que el fraude les dificulta establecer una relación de confianza con los clientes. Las interrupciones en los procesos comerciales son también una consecuencia directa del fraude. Los incidentes de fraude pueden provocar interrupciones en las operaciones diarias, afectando la eficiencia y la continuidad de los negocios.

Las investigaciones internas y la implementación de medidas correctivas pueden ralentizar los procesos comerciales habituales, generando retrasos y pérdidas adicionales y, se ven obligados a adoptar sistemas cibernéticos para frenar este problema. Este impacto puede ser especialmente significativo en industrias como el comercio electrónico y las telecomunicaciones, donde la velocidad y la continuidad son cruciales.

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Para contrarrestar estos desafíos, las empresas invierten en tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA) y el machine learning para detectar y prevenir fraudes de manera más efectiva. Estas inversiones no solo buscan reducir el fraude, sino también mejorar la eficiencia operativa a través de la automatización y el análisis de datos. Mediante la adopción de estas tecnologías, las empresas pueden optimizar sus procesos y reducir la carga de trabajo manual, con lo cual mejoran la productividad general.

Solo seis de cada 10 organizaciones tienen una solución de gestión de fraude empresarial que cubre todos los canales en los que los clientes pueden iniciar transacciones» indicó el informe de LexisNexis Risk Solutions.

Además, la constante lucha contra el fraude impulsa a las empresas a innovar en sus procesos y tecnologías. La búsqueda de soluciones preventivas y de detección puede generar avances tecnológicos que beneficien otras áreas del negocio. Por ejemplo, la implementación de sistemas de análisis de datos para la detección de fraudes puede ser utilizada para optimizar el análisis de mercado y mejorar la toma de decisiones empresariales.

NotiPress/Noelia Acuña