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La fabricación se reestructura para enfrentar nuevos desafíos y demandas éticas

Las cadenas de suministro globales están enfrentando una serie de desafíos significativos que están obligando a las empresas a replantear sus estrategias de fabricación. La escasez de materiales, el aumento de los costos de energía y las nuevas regulaciones ambientales son solo algunos de los factores que están impulsando esta reevaluación. Además, las tensiones geopolíticas y el creciente proteccionismo ponen de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro extendidas.

De cara al próximo gobierno de México, el virtual ministro de Economía Marcelo Ebrard, dijo en su primer discurso tras haber sido nombrado por la virtual presidenta de Claudia Sheinbaum, «vivimos en un mundo más proteccionista, hasta cierto punto más inestable».

En años recientes, la demanda de transparencia por parte de los consumidores ha crecido, enfocándose en el origen de los productos, su impacto ambiental y las prácticas laborales, refiere la consultora Arthur D. Litte. Esto expone las debilidades de las redes de suministro globales, lo que afecta la rentabilidad y la capacidad de recuperación de las empresas. En consecuencia, las decisiones sobre la ubicación de la fabricación se han vuelto cruciales, abarcando no solo la eficiencia de costos, sino también la adaptabilidad y la responsabilidad ética.

La pandemia de Covid-19 y las actuales perturbaciones geopolíticas subrayan la necesidad de una reevaluación crítica de las cadenas de suministro. En 2024, los desafíos incluyen un crecimiento económico global débil, la inflación y los elevados costos de la energía, además de conflictos en Europa y Medio Oriente, y tensiones entre Estados Unidos y China. Además, la necesidad de reducir las emisiones de carbono impone a las empresas la tarea de abordar las emisiones generadas por largas cadenas de suministro.

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De alguna manera, las perturbaciones pandémicas disminuyeron, pero los ejecutivos aún informan niveles significativamente más altos de problemas en comparación con antes de la pandemia. Según un análisis del Bank of America, hubo un aumento del 128% en las menciones de «reshoring» en las llamadas de resultados del S&P 500 a principios de 2023, en comparación con el mismo trimestre de 2022.

Recientes legislaciones están catalizando la fabricación nacional en diversas regiones. En Estados Unidos, la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) y la Ley de Empleo e Inversión en Infraestructura (IIJA) están incentivando la fabricación local, especialmente en sectores de energía limpia y vehículos eléctricos. Estos incentivos provocaron un aumento significativo de inversiones manufactureras en Estados Unidos.

China, por su parte, anunció en octubre de 2023 una nueva política de licencias de exportación de grafito, afectando a fabricantes de automóviles como Tesla y Mercedes, que ahora buscan fuentes alternativas. La Unión Europea implementó el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM), que requiere permisos de carbono a partir de 2026, impulsando a los productores no pertenecientes a la UE a buscar proveedores más ecológicos.

Reevaluar el costo total de propiedad de las cadenas de suministro globales requiere un análisis integral que considere costos indirectos complejos, sugiere Arthur D. Little. Un informe de 2021 de la Economist Intelligence Unit reveló que las interrupciones en la cadena de suministro durante la pandemia generaron costos que promediaron entre el 6% y el 10% de los ingresos anuales. Esta situación ha llevado a numerosas empresas a optar por regionalizar y simplificar sus cadenas de suministro para mitigar futuros impactos.

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Tanto la pandemia de Covid-19, el bloqueo del Canal de Suez y la escasez de chips semiconductores revelaron la fragilidad de la cadena de suministro global. Un informe de UBS en 2023 mostró que el 70% de mil 600 ejecutivos estadounidenses planean reubicar sus cadenas de suministro más cerca de los clientes para lograr una mayor mitigación de riesgos.

En conclusión, los desafíos globales actuales intensifican la necesidad de que las empresas de reconsideren sus estrategias de fabricación. La reevaluación de las cadenas de suministro debe centrarse en mejorar la resiliencia, mitigar riesgos y adaptarse a las demandas de los consumidores de prácticas éticas y sostenibles, sostiene la firma de consultoría. Este enfoque garantiza una mejor preparación ante futuras perturbaciones y fomenta relaciones más sólidas y confiables con los clientes en un mercado global cada vez más volátil.

NotiPress/Sergio F Cara